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LA A-12
la llaman la Autovía del Camino, porque transita
por su vereda, desde Pamplona hasta Logroño. A izquierda
y derecha de este caudaloso río de asfalto, perviven
orgullosas ciudades y villas, monasterios, iglesias y palacios
de las tierras de Valdizarbe y Estella.
Una riqueza arquitectónica,
cultural y social crecida a la sombra del Camino, alimentada
por el continuo transitar de peregrinos, y mimada por los
habitantes de estas tierras, sabios conocedores de la trascendencia
de la vía en su historia pasada, presente y futura.
Puente la Reina, con su espectacular puente medieval, Cirauqui y su calzada romana,
Estella con sus iglesias y palacios, la afilada torre de
la iglesia de Los Arcos, Torres del Río y el Santo Sepulcro,
Viana... Éstas son algunas de las localidades que
han escrito su nombre con mayúsculas en la ruta jacobea.
Una riqueza patrimonial a la que se une el indudable encanto
natural de enclaves como las sierras de Urbasa y Andía,
el embalse de Alloz, el misterio del valle de Lana o los
escondidos santuarios de Nuestra SeŇora de Codés y la
basílica de San Gregorio Ostiense.
Si a esta extensa lista de imprescindibles visitas añadimos el sabor de
un buen vino y un mejor aceite de oliva, o el de exquisiteces como los pimientos
del piquillo o los espárragos, la radiografía de Valdizarbe y Tierra Estella
comienza a desvelarse. Porque hay mucho más, pero sería tan largo de enumerar
que no podemos sino invitar al lector a iniciar el recorrido sumergiéndose
en esta nueva guía.
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